Libro Digital | COD: HE2

Precio:

$21.99

Descripción:

HAY ESPERANZA es fruto del milagro de restauración que Dios hizo, y sigue haciendo, en nuestra vida.  Teníamos un matrimonio estable, dos hijas preciosas y éramos  los pastores de una iglesia de miles de personas; muy exitosos y aparentemente, muy felices.  Pero, el castillo azul se vino abajo por completo y no quedó pieza sobre pieza.  Lo perdimos todo: familia, matrimonio, iglesia, posición, buen nombre, finanzas, fuerzas, fe y toda esperanza.

El valle de los huesos secos de Ezequiel 37 describe perfectamente el cuadro de destrucción al que quedamos reducidos. ¿Cómo algo así puede pasar? ¿Por qué Dios permitió todo esto?  ¿Dónde estás Dios? ¿Qué sentido tiene creerte y servirte?  ¿Qué será de nosotros y de nuestras hijas?  Estas y muchas preguntas más formaron parte de una tormenta que parecía, no solo nunca terminar, sino que arreciaba con más violencia cada día.

Descubrimos con el tiempo que aunque Dios parecía no estar, siempre estuvo.  En medio del dolor y de la cruda tormenta, le llegó a cada uno su propio final y el tiempo de rendirse.  Fue allí cuando comenzamos a conocer el corazón del Dios al que por tantos años habíamos servido.  Fue allí cuando Él nos tomó, comenzó a sanarnos como individuos, y posteriormente como pareja y familia. Fue allí donde escuchamos:  Hay Esperanza.

Ezequiel 37 también describe cómo Dios intervino sobrenaturalmente y levantó un poderoso ejército de la nada; lo cual es, con toda exactitud, lo que Dios hizo con los pedazos rotos de nuestra vida…que aunque parecía haber terminado, estaba a punto de comenzar.

Todos hemos experimentado dolor, por tanto este libro es para ti.  Queremos compartir contigo las herramientas y tesoros que Dios nos ha entregado en este caminar llamado una Vida en Restauración.  Confiamos en Su promesa que el milagro que hizo en nosotros, Él lo seguirá repitiendo en otros.  Él es capaz de sanar al enfermo, levantar al caído y resucitar al que está muerto.

¡Abrazados a Él siempre Hay Esperanza!

Jaime y Liliana García