Yo soy tu amado: descubriendo mi identidad en Dios

Nuestras experiencias juegan un papel fundamental en la construcción de nuestras creencias. Cada situación, ya sea positiva o negativa, nos deja una huella emocional y cognitiva que se arraiga profundamente en nuestro ser. Si recibimos amor, apoyo y aliento, esas experiencias nos ayudan a formar una imagen positiva de nosotros mismos y a creer en nuestras capacidades. Sin embargo, si experimentamos rechazo, críticas o abandono, esas vivencias pueden generar dudas y una visión negativa de quiénes somos.

Nuestro sistema de creencias comienza a formarse desde una edad temprana, particularmente durante los primeros cinco años de vida. Durante este período crucial, absorbemos como una esponja todo lo que nos rodea y lo integramos en nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos. A medida que crecemos, estas creencias moldeadas en la infancia influyen en nuestra identidad y en la forma en que interactuamos con los demás.

Sin embargo, aunque las experiencias y las palabras que hemos recibido en la infancia puedan haber dejado una marca en nuestra identidad, no estamos condenados a aferrarnos a esas creencias limitantes. Podemos desafiar y reevaluar esas creencias, y reconstruir una imagen más saludable y positiva de nosotros mismos.

Uno de los sentimientos más poderosos que afecta nuestra identidad es la vergüenza, pues nos hace creer que somos un error, que hay algo intrínsecamente malo en nosotros. Estas emociones que experimentamos están arraigadas en nuestra concepción de nosotros mismos y en nuestra percepción de Dios, y se alojan profundamente en nuestra alma.

Hoy, el Padre Celestial desea recordarte algunas palabras poderosas que pueden transformar tu percepción de ti mismo:

“Tú eres mi amado. Te amo tal como eres. No estoy enojado contigo. No tienes que hacer nada para que te ame. No te condeno. No te abandonaré. Yo soy el Padre perfecto. Mi amor hacia ti es incondicional. Mi gracia y favor te acompañan en cada paso que das. Conozco todo sobre ti. Nada de lo que hagas puede cambiar mi amor hacia ti. Siempre he estado a tu lado, incluso en los momentos más difíciles. Mi amor por ti es eterno. Mi Hijo único murió para perdonar todos tus pecados. Por su sangre, has sido justificado y redimido.”

Nuestra identidad en Dios nos transforma en seres plenos y seguros de nuestra valía. Nos invita a vivir una vida llena de propósito, confiando en que somos parte de un plan. 

Hoy queremos invitarte a enfocarte en cultivar y nutrir tu relación con Dios, permitiendo que su amor y verdad te transformen desde adentro hacia afuera. Abraza tu identidad en ÉL y olvida el pasado. Camina con confianza en la certeza de que eres amado y valioso.

Petición de Oración

En Canaan podemos ayudarte si quieres tener una mejor relación con Dios es por eso que queremos que orar por ti.

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